El 29 de enero de 2013, Nahuel Zárate hizo su debut absoluto en Boca. Promediando el segundo tiempo de un superclásico amistoso en Mendoza, ingresó por Nicolás Colazo pero dentro del campo, reemplazó tácticamente a Fernando Evangelista, el defensor que en ese momento jugaba en Boca y que ahora dejó Atlético tras haberse cumplido su préstamo. Fue un cambio de guardia que simboliza la actual situación del carril izquierdo “decano”.
Zárate fue el quinto refuerzo del equipo que dirige Ricardo Zielinski en este mercado de pases y por más que haya jugado dos años en uno de los dos clubes más grandes del país, arribó a Atlético por su pasado reciente en Unión. Es que en Boca fue parte de una época complicada que incluyó el frustrado segundo ciclo de Carlos Bianchi.
“Siempre voy a estar agradecido por haber jugado ahí. Fue mi primer gran sueño cumplido desde que comencé a jugar a la pelota”, le confiesa el jugador a LG Deportiva, ajeno a los resultados y a las situaciones que le tocó vivir.
Luego de un mal partido del lateral en la derrota que sufrió Boca ante Belgrano, por 3 a 2, Zárate se convirtió en el blanco de todas las críticas en cuanto programa deportivo se hablara del “Xeneize”. De repente, era el chivo expiatorio de todas las desgracias que vivió el equipo por ese momento.
“Los momentos malos llegan en algún momento. Es inevitable. Justo esa fue una etapa mala en la que no se nos daba nada. Pero igualmente sirve para crecer porque situaciones como esas se van a repetir y te va a ayudar a afrontarlas con más tranquilidad”, dice con mucha madurez Zárate.
Además de algunas fallas en su juego, el jugador era criticado porque su representante era (en ese momento) Mauro Bianchi, hijo del “Virrey”, el entrenador de aquel equipo. Una actitud irracional que llevaba a los fanáticos a criticar al lateral aún sin jugar.
Sin embargo, el porteño de 24 años, supo -como dijo más arriba- quedarse con los buenos momentos de su estadía en Boca. “Haber jugado con gente tan importante y de tanta trayectoria fue increíble”, asegura. Zárate compartió plantel con Juan Román Riquelme y recibió indicaciones justamente del entrenador más exitoso en la historia del club “Xeneize”.
“Que me dirija Bianchi es algo que nunca voy a olvidar. Cuesta creerlo por momentos... Que él te esté dando una indicación directa, cuesta creerlo”, recuerda. “Jugar con Román fue otro sueño cumplido. Un jugador indiscutido y que como compañero siempre se portó muy bien”, agrega.
Ese es el pasado con el que carga pero -repetimos- lo que lo trajo a Atlético fue su última temporada en Unión. O al menos lo que llevó al club a intentar contratarlo. Del lado de él, también tiene en claro qué fue lo que lo llevó a corresponder ese interés.
“Es un club muy lindo que está peleando cosas importantes y que está dando saltos de calidad. Por eso cuando me llegó la propuesta me pareció muy bueno”, explica Zárate que aún no sabe cuando podrá debutar con Atlético. Todo depende de la habilitación o no de Franco Sbuttoni, quien tiene prioridad para el entrenador.
Si no es en el partido de mañana ante Oriente Petrolero, será en el partido por la Copa Argentina, ante Independiente aunque si tuviera que elegir, lo haría mañana. No solo por la prontitud sino por la condición en la que jugará el equipo. “Jugué con Unión en el Monumental y es increíble. Parece que la gente se te viene encima. Son cosas que a la hora de jugar o no en club, terminan sumando”, explicó.
Sea cuando sea, Zárate parece estar preparado.